El puente románico de Besalú y otros encantos de la Garrotxa

Descubre el casco medieval y el famoso puente de Besalú, cerca de la Costa Brava

Besalú es uno de los pueblos de Cataluña que encierra más historias entre sus murallas. Para descubrir este gran patrimonio medieval, de los mejores conservados del país, solo es necesario caminar por sus calles y dejarse llevar.

La mejor manera de iniciar el recorrido por Besalú es entrando por el majestuoso puente románico, des del cual se ve una bonita panorámica del pueblo. Esta era la única via de acceso al pueblo cuando éste estaba protegido por una muralla, todavía visible. 

El puente lleva al antiguo barrio judío, donde se encuentra la Miqve, una sinagoga y unos baños judíos del S.XIII que son patrimonio de la humanidad. Estos solo son accesibles con una reserva previa en la oficina de turismo, donde también ofrecen visitas guiadas por la villa medieval.

Otra forma de recorrer el pueblo es el trenecillo turístico, una manera diferente de conocer más a fondo el origen y la historia de Besalú muy cómoda para los más pequeños. Pero hay en el pueblo mil y una más actividades para hacer con niños, como por ejemplo dar un paseo por la orilla del río Fluvià, jugar a caballeros y princesas en la plaza mayor o asistir a los mercados y ferias que tienen lugar en el centro del pueblo. 

En verano, además, se organizan visitas nocturnas teatralizadas por el casco antiguo. Aún así, la mejor época del año para visitar el pueblo es el primer fin de semana de setiembre, cuando se celebra el “Besalú medieval”. Es una fiesta donde los bares se convierten en tabernas y las calles se visten de una ambientación del S.XlV. Una curiosidad de esta celebración es que la gente del pueblo va disfrazada, pero además muchos de los visitantes también, para así poder disfrutar de una magnífica experiencia en el pueblo.

En cuanto a restaurantes y bares Besalú tiene una gastronomía muy diversa de alta cualidad. Algunas recomendaciones son la hamburguesería Can Cintet, la Vermuteria, la Curia y el Castell de Besalú – que tienen unas excelentes vistas al puente – o cualquiera de los restaurantes de la plaza mayor. Pero el mayor elemento gastronómico del pueblo es la Ratafia – imprescindible probarla en algún bar, y si es acompañada de alguna pasta de la tradicional pastelería Can Surroca, mejor. 

Besalú es un pueblo perfecto para pasar un día con toda la familia, pero también hay vida nocturna. Los fines de semana se junta toda la juventud del pueblo en el Miqwahs, donde el buen ambiente en la plaza del ayuntamiento te llevará a tomarte una copa. 

Besalú se encuentra a 30 minutos de Girona y está muy cerca de otros destinos turísticos interesantes y de gran valor natural. Un ejemplo de estos son el lago de Bañolas, situado solamente a 15 minutos, los volcanes y la Fageda de Olot, a unos 20 minutos y, por supuesto, los preciosos pueblecitos de la Costa Brava. 

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